Spanish poem
Epigramas
by Antonio Plaza (1830–1882)
Aquí yace Blas Quiroga, ¡hasta el entierro hizo droga!
Dicen que divina fue la invención del matrimonio; con tal invención, a fe, mucho ha ganado el demonio.
La hermosa doña Ventura descansa aquí boca arriba, porque cuando estaba viva le agraciaba esa postura.
Y ¿cómo es el diablo, madre? dime, para entretenernos. —Es viejo, feo y con cuernos. —¡Si será el diablo mi padre!
La virtud de Inés no ofendas, porque me consta que Inés es mujer de muchas prendas. —¡Cómo que presta ocho al diezl
Más de once mil, ¡no te asombres! vírgenes el cielo encierra, ¿y que así busquen los hombres una virgen en la tierra?
Buenas cabezas, Tomás, están del gobierno en torno; pero a mí me gustan más aquellas calientes de horno.
Por qué llaman pretendiente al que anda en pos de un destino? —No lo sé; pero imagino que es por aquello del diente.