Spanish poem
Han Díchome Que Tienes
by Antonio Plaza (1830–1882)
Han díchome que tienes, señora, el alma como la excelsa Virgen inmaculada, y que de niño su corazón es casto como el armiño.
Es tu alma —dicen todos— humo de incienso que exhalando perfumes busca lo eterno, y en espirales giros, va de la gloria a los umbrales.
Y doquier aseguran que eres tan buena, que las virtudes santas te son ingénitas; que en tu sublime alma, el Dios de los justos su amor imprime.
Todos saben, señora, que eres un ángel, y lo que saben todos tú no lo sabes; porque, María, es tu modestia ingente cual tu valía.
Yo que en crápula inmunda crecí maldito, y al dejar mis creencias entre los vicios, necio, beodo, los brillantes del alma arrojé al lodo:
yo que en el fuego impuro quemé, señora, del corazón las flores hoja tras hoja, y después lleno de odio, la ceniza cubrí con cieno:
yo, en fin, que sin virtudes me hostiga todo, cuando virtudes miro caigo de hinojos, y alzo mi canto donde quiera que brillan con fuego santo.
Por eso mis cantares consagro a tu alma, linda como el ensueño de la esperanza, que entre mujeres, por tu virtud excelsa bendita eres.