Spanish poem
Hosanna A Los Pillos
by Antonio Plaza (1830–1882)
El mundo es comedia, no sé quien lo dijo, pero es una farsa de risa y gemidos, en que hacen primeros papeles los pillos. Aquel que de honrado se precia, por digno, no pasa en la vida jamás de borrico. ¡Dichoso el que lame como un falderillo, la pérsica alfombra de prócer conspicuo, y brinda gozoso en prosa o idilio por glorias excelsas de noble caudillo, cantándole siempre que es máximo altísimo! ¡Feliz el menguado que haciéndose mínimo, será con el tiempo lo menos ministro! ¡que al fin es el pueblo un pobre pollino, que nunca las coces tirar ha sabido, y carga la carga sin dar un respingo! ¡Dichosos los bajos! ¡dichosos los pícaros! venid, marmitones, formad un gran círculo, cantando entusiastas, ¡hosanna a los pillos!
Feliz quien del robo haciendo un oficio, con veinte por ciento le presta al vecino. Y si este se queda sin torta ni abrigo, al caco le importa todo eso un pepino. El mutuo usurario es bueno y es lícito; la ley lo protege, la ley que hace rico al noble usurero que medra tranquilo sembrando su vida de goce infinito, que si ella es el goce, gozar es preciso. ¡Qué vivan las leyes, las hembras, el vinol en rápida polka, en grave zorcico, en vals vaporoso, en danza y en brincos, con júbilo el caco arroja este grito: venid, marmitones, formad un gran círculo, cantando entusiastas, ¡hosanna a los pillos!
Feliz el que tiene por canon político pasar la existencia viviendo del fisco. ¡La patria!... ¿qué importa que ruede al abismo, y cargue el demonio con todos sus hijos?... dichoso el que antaño quemaba rendido migajas de mirra al viejo Benito; a Lerdo más tarde y hoy dice a Porfirio que es de sus adeptos el más decidido, y grita entusiasta que es don Vicentico general insigne, muy generalísimo. Al ver a éste y otros famélicos bichos, que siempre a la nómina están adheridos, gobierne ya Pedro, o Juan o Remigio, sonando las manos entonces les digo: ¡salud miserables! ¡hosanna a los pillos!