Spanish poem
La Ciencia (Leídos Por Un Niño En Unos Premios)
by Antonio Plaza (1830–1882)
La ciencia es, niños, de virlud asiento, raudal que no se agota, corona del estudio y el talento, fúlgido sol que en el espacio brota, dando calor y vida al pensamiento: limpio fanal de blanca trasparencia, emanación ingente de sublime, sin par, omnipotencia; porque es fecunda cual de Dios la frente; porque forma su luz de Dios la ciencia. Por la ciencia el mortal rasga ese velo de ignorancia, que aterra; por ella, en fin, con empeñoso anhelo investiga los antros de la tierra, y los mundos que ruedan en el cielo. Nosotros, que en la cuna despertamos ayer, y sonreímos a la primera luz que contemplamos, hoy en pos de otra luz aquí vinimos; la luz del alma es, si la alcanzamos. Tendremos, niños, al dejar la infancia, un porvenir risueño, conquista del estudio y la constancia; que al hombre hace la ciencia dios pequeño, y en bruto le convierte la ignorancia.