Spanish poem
La Vida
by Antonio Plaza (1830–1882)
Es la vida risa y llanto; y los hombres, a fe mía, son locos que en romería marchan para el camposanto. Y veo con placer profundo que los cuerdos son tan pocos, que es un hospital de locos todo el ámbito del mundo. Si a tanto loco perverso tratáramos de encerrar, preciso era circundar de muros el universo. En las necias bataholas del mundo que tanto miente, la gente empuja a la gente como a las olas las olas. Cada edad ¡oh contratiempo! a quien la tierra se traga, es una onda que se apaga sobre los mares del tiempo. Porque la vida, en verdad, del hombre, reptil rehacio, es burbuja en el espacio, es nada en la eternidad. ¿Y la historia?... Ese vestigio sólo enseña, por mi nombre, que el hombre es mono del hombre y un siglo plagia a otro siglo. Hoy, como antes, diviniza lo absurdo el hombre ¡qué horror! y cuando cambia de error sueña que se civiliza. Entre brumas tenebrosas los errores siempre imperan; y aquí más cambios se operan de palabras, que de cosas. Lo absurdo con lo divino confunde el hombre a su turno, y si derriba a Saturno eleva a San Saturnino. Siempre necio ha sido el hombre; y desde que el hombre existe, el politeísmo subsiste bajo diferente nombre. La humanidad con su idea de progreso, poco avanza, que en su torpe contradanza no marcha, se bambolea. Yo diré a quien me pregone el derecho de los reyes, o que el pueblo da sus leyes: toda autoridad se impone. En vano las gentes chocan por sistemas, ¡voto a Febo! cuando lo viejo es lo nuevo y los extremos se tocan. Nihil sub sole novum, dijo, no quiero acordarme quien; pero a fe que dijo bien, y no soltó un acertijo. En la vida todo es nada, sueño es el goce y la pena; porque la vida es cadena a la tumba eslabonada. Es un carnaval, reímos; pero al expirar las luces, entre tumbas y entre cruces bajo la tierra dormimos. El mundo, en fin, es sendero que transitar da coraje: y iguay del que emprende el viaje desprovisto de dinero! Porque todos pasan sobre el pobre. Vil interés impera en la tierra. Es mejor ser perro que pobre. Al rico todo se humilla: el pobre es menos que perro, y todos ante el becerro de oro, doblan la rodilla. La seda es más que el estambre, la plata mejor que el cobre, y todos huyen del pobre... el pobre no es hombre, es hambre. En este mundo fullero, donde todo se remata, más vale un Judas de plata que un Crucifijo de acero. Para el pobre no hay placer, no hay amigos, no hay esposa: en el mundo no hay más cosa que tener o no tener. Los que con gran desparpajo nos dan amistad no esquiva, se ofenden si está uno arriba; se alegran si está uno abajo. El matrimonio es materia de cálculo y de afección: lazo que ata la ilusión lo desata la miseria. La sociedad es convite en que al pobre dicen: vete, y en tan risible sainete es un ridículo mite. Al pobre le importa un mico monarca o federación: siempre es «carne de cañón», siempre es el burro del rico. ¿Os place ser libres? ¡Bravo! Procurad que el oro sobre; porque nunca es libre el pobre, y nunca es el rico esclavo. El que roba con trompeta y asesina oficialmente, gloria alcanza ante la gente que lo adula y lo respeta. ¡Oh! cuántos de esos señores que bastón de mando oprimen, por el camino del crimen han llegado a los honores. ¿Qué es un héroe en su grandeza? ídolo de sangre lleno, cuyo pedestal de cieno viene a lamer la bajeza. Vive pobre, aun siendo honrado, quien no sabe audaz mentir; porque más vale vivir ignorante que ignorado. Aunque el hombre nazca probo, muere pillo, no os asombre; porque el hombre educa al hombre como el lobo educa al lobo. En suma, el mundo ruin siempre ha sido y es comedia; y si Dios no lo remedia comedia será hasta el fin.