Spanish poem
La Calva Fortuna
by Antonio Plaza (1830–1882)
La calva fortuna, la ciega deidad, ilógica siempre, dio a usted, Sebastián, del buen Sancho Panza la dicha casual. Voacé, sin embargo, no puede tocar la flauta, y su genio gubernamental, no vale un pepino para gobernar. Tiene usted, sin duda, un diente especial, y piernas usadas que saben danzar; mas mientras engulle con gula voraz, y brinca y se tuerce bailando el can-can, nos lleva el demonio, señor, sin piedad, que aquí vegetamos escasos de pan. Voacé no gobierna, porque gobernar no es solamente, señor Sebastián, bailar y comer, comer y bailar.
La horrible discordia rugiendo ya está, y afila en los montes sus garras audaz. La reina silvestre su cetro fatal en cuba de sangre pretende mojar. Muy pronto esa hidra infame será atroz combustible de hoguera voraz. ¿Por qué a las montañas, señor, no se van esos que le hicieron honores de Czar, la noche que vino de aquella ciudad a la que entre Hurras marchó sólo a bailar y comer, comer y bailar?
Sus ministros tienen talento brutal, la patria con esos no puede marchar; el fisco en la bruja camina bien mal, con trampas aquí, con trampas allá, usted sabe que si falta metal pierden las naciones su vitalidad. Exigen las armas reforma formal; porque en el ejército generales hay que nunca un petardo oyeron tronar. Son las oficinas un campo feraz, do medra y engorda la gente animal. iPor Dios! no se ocupe, señor, de danzar; que platos y copas se queden en paz, que al fin es la gula placer de gañán. Dirán que es su doble pasión capital bailar y comer, comer y bailar.
¿Acaso es la patria convivialidad? ¿haciendo cabriolas se puede salvar?... Cesen las piruetas, las polkas, el vals, no sea que brincando se vaya a encojar. Los blancos manteles levántense ya, empiece el gobierno, acabe Canaán: porque indigestarse es malo a su edad. Ya no se divierta con danza fugaz; hecho un Rigoletto voacé estuvo ya; eso no da gloria, ni renombre da; porque nunca pasa a futura edad ocioso magnate que sabe no más bailar y comer, comer y bailar.