Versos Spanish Antonio Plaza ¡Hurra! Venid, Abortos De Loyola

Spanish poem

¡Hurra! Venid, Abortos De Loyola

by (1830–1882)

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¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra! Méjico os brinda opíparo festín, y sus palacios y sus templos sean de vosotros magnífico botín.

¡Hurra! venid, abortos de Loyola, un Crucifijo es mucho capital; ¿veis esa linda tierra? no está sola, hay gente rica, embrutecida ya. Palacios, hombres, campos y jardines, todo es modesto y poderoso allí... ¡oh! nos creerán ignotos serafines desprendidos del cielo de zafir. ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra! Méjico os brinda opíparo festín, y sus palacios y sus templos sean de vosotros magnífico botín.

Encontraréis riquezas y mujeres de talle esbelto y argentina voz; id a gozar un mundo de placeres saciando vuestra sórdida ambición. Malditos ¡guay! de los que esconden su oro les haremos mil lágrimas verter. ¡Hurra! ¡volad, su honor y su tesoro de alfombra servirán a vuestro pie. ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra! Méjico os brinda opíparo festín, y sus palacios y sus templos sean de vosotros magnífico botín.

Al imponer vuestro capricho leyes veladas con artera santidad, esas cobardes degradadas greyes de nuestro carro humildes tirarán. Corred, corred a hartar vuestros deseos, abortos de la noche y Belcebú, y esos semblantes lánguidos y feos cubrid con la careta de virtud. ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra! Méjico os brinda opíparo festín, y sus palacios y sus templos sean de vosotros magnífico botín.

Ya desgarramos a la vieja Europa como hipócrita gato su ración; ahora volad, volad con viento en popa el vergel a talar de Guauhtemoc. El rico imbécil al dejar la vida su tesoro a nosotros legará, y su frente cobarde, envilecida, al mover nuestros ojos, bajará. ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra! Méjico os brinda opíparo festín, y sus palacios y sus templos sean de vosotros magnífico botín.

Venid, volad, juglares de sotana, oiremos a la hermosa en confesión, será para nosotros flor temprana que al fuego de los trópicos se abrió. ¡Hurra! corred, volad, no confundidos cual tromba que arrebata el huracán; al contrario, con orden divididos cual paladines que a la liza van. ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra! Méjico os brinda opíparo festín, y sus palacios y sus templos sean de vosotros magnífico botín.

Un tiempo a nuestros padres expulsaron y tuvieron su presa que dejar; es fama que su oro abandonaron, tal afrenta volemos a vengar. Venid, venid, y ¡guay de los bandidos que a contrariar se atrevan nuestra voz! sobre ellos y sus nietos fementidos nuestro estigma caerá sin compasión. ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra! Méjico os brinda opíparo festín, y sus palacios y sus templos sean de vosotros magnífico botín.

Qué ¿no sentís el pecho estremecerse hambriento en la sotana por llegar? ¿No veis en lontananza aparecerse esa nación embrutecida ya? Es befa vil de las demás naciones la que grande, muy grande un tiempo fue, de sangre se cubrieron sus pendones y rodó por el fango su poder. ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra! Méjico os brinda opíparo festín, y sus palacios y sus templos sean de vosotros magnífico botín.

¿Quién en luto cambió las alegrías de la Virgen un tiempo tan feliz? ¿Quién amargó sus divinales días? Fue la falange de la cruz... Venid. Volad, volad a terminar la obra; que la Virgen descienda al ataúd; si queréis poseer lo que aun le sobra, educad a la tierna juventud. ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra! Méjico os brinda opíparo festín, y sus palacios y sus templos sean de vosotros magnífico botín.

Será vuestro semblante rudo, austero; humilde vuestro traje, pobre al fin; mas bajo el sayo vil de pordiosero la negra sangre sentiréis hervir. El pueblo idiota nos verá humildoso burlándonos de Dios y del altar, y usando de lenguaje religioso al cuello le pondremos un dogal. ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra! Méjico os brinda opíparo festín, y sus palacios y sus templos sean de vosotros magnífico botín.

A poco tiempo nos verá triunfantes con frente enhiesta, sin careta ya; nuestros ojos de rabia centellantes en la cima de un trono brillarán. Grande, terrible sea nuestra venganza; sangre y más sangre se verá correr; al combate volemos sin tardanza: una muralla en el altar tendréis. ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra! Méjico os brinda opíparo festín, y sus palacios, sus altares sean de vosotros magnífico botín.