Spanish poem
Talento En Las Corvas. Tipos Políticos
by Antonio Plaza (1830–1882)
¡Qué tonto es el hombre que nunca se dobla! ¡Qué sabio el que tiene flexibles las corvas!
Conozco yo a un mico que ayer sin la torta vagaba, cual vaga perdida la nota. Asaz monarquista con puntas de hipócrita, rezando en la iglesia gastaba sus rótulas. Allá por los tiempos de frailes y costas era tinterillo de pésima estofa, y usaba raída chaqueta grasosa, sin que la chicana le diese para otra. Al fin hastiado de su bruja insólita. Empuñó atrevido la péñola roma, y en versos, inmundos rellenos de prosa, cantó de González Ortega las glorias; después el buen Juárez tiróle una torta, y entonces a Ortega le puso la popa; hoy lame las plantas de Lerdo, esa boa, y de vez en cuando firma alguna póliza; y hoy gasta espejuelos y guantes y botas, se pinta y perfuma, se mueve y se esponja: y el extinterillo que a risa provoca, medra, porque tiene talento en las corvas.
Un ex presidiario, en tierra escabrosa quitaba a indefensos la vida y la bolsa; pero el galeote ávido de gloria, cuando su gavilla engrosó con otra, le llamó: —Brigada ligera. —No es broma. Ligera cual pájaro que los vientos corta, volaba delante de contraria tropa, y con los inermes era una leona. Se hizo el bandolero temible en las fondas, que a la maritornes la luenga pistola mostraba, si había tardanza en la sopa. Sombrero arriscado, camiseta roja, calzoneras amplias, botones de bola, y canana henchida de balas y pólvora, llegaba a las tiendas pidiendo una copa. Era su saludo blasfemia horrorosa; el corcel robado sentaba coa cólera, cortando los vientos con luenga tizona. Decían a su fuerza la brigada escoba, porque antes de irse, a todos y a todas dejaba más limpios que suelo de monjas. Por tales fazañas, dignas de la horca, hízole el Gobierno, general. —Ahora ya come con trinche, brinda en la Concordia, el pelo rebelde se lo peina Broca, y gasta cadena mejor que la otra que en Ulúa pusieron a su taba roma. Ya canta que tiene dignidad y honra, y aunque el tal no sabe mandar una escolta, dice: soy soldado, y afanoso compra libros militares que mucho le estorban. En último rasgo de su audacia loca llegó hasta ponerse sorbete de moda. Yo al ver que su faja color de cotorra ensucia atrastrándose en ricas alfombras, confieso que tiene talento en las corvas.
Con dos sobrinitas coquetas, graciosas, vivió un mequetrefe sumido en la inopia; inopia terrible: las camas sin colchas, sin lumbre el brasero, sin agua las ollas y a la funerala las cazuelas rotas. Vestido a la última miseria, no moda, usaba tacones torcidos, en forma de alguna parada que al as o a la sota no pierde a la puerta, ni a la puerta cobra. Vivía el infelice haciendo más drogas que las que almacenan las boticas todas; pero a cierto prócer gustaron las pollas; les hizo la rueda a una y a otra. Entonces la bruja trocóse en bambolla, y el triste demonio se volvió demócrata, que el doble sobrino le puso en la nómina. Tal cual la república de la vieja Roma brotó de las sábanas de fembra fermosa, así el patriotismo de este don Mamólatra salió de los lechos de dos mocetonas. Terciando en amores, agente de rosas, el nuevo Mercurio pródigo en lisonjas subió, como sube el humo a la atmósfera. Hoy es hombre rico, y en política órbita al fin se ha creado posiciones cómodas. Dicen que es un cero su cráneo, ¿qué importa? ¿qué importa, si tiene talento en las corvas?
Un hijo menguado, de ibérica zona, un segunda cuerda, volatín y acróbata, más ágil que un chivo, brincaba en la soga. El payaso un día armóle camorra, y al payaso entonces le rompió la cholla: temiendo el funámbulo ir a la chirona, marchó fugitivo a tierras ignotas; y, médico en ellas, por buscar la torta, hizo más cadáveres que Aquiles en Troya. Huérfanos y viudos armados de cólera, y también de palos, pegaron tal soba al pobre Galeno, que hasta hizo cabriolas. Doliente, mohíno por tan dura broma, buscando la muerte largóse a la bola. Cayóle a un caudillo en gracia su historia, y su secretario le hizo sin demora. Entre bandoleros rellenó la bolsa, y ya el saltimbanqui es hombre de nota, que entre los ministros se inclina y se dobla tanto, que su barba convierte en escoba; pero el bicho medra y hasta fincas compra, porque tiene mucho talento en las corvas.
Arriba, gusanos, ¡paso a la lisonja! subid como sube la espuma en la olla. Subid, miserables, que la vita bona es para el que tiene coyunturas flojas, elástico lomo y miel en la boca, cintura flexible, talento en las corvas.