Versos Spanish Antonio Plaza Todo Está Color De Tumba

Spanish poem

Todo Está Color De Tumba

by (1830–1882)

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Todo está color de tumba: egoísta el firmamento ha escondido las estrellas entre nubarrones densos. Disfruta, noche callada, la paz de los cementerios; y mientras que tú reposas, yo saturado de tedio, de bilis y de cansancio dormir ¡oh noche! no puedo, que el alma llena de espinas no halla quietud ni consuelo, porque mil ideas quemantes como víboras de fuego, impacientes se rebullen en mi excitado cerebro. Salid, hijas del fastidio; me estáis picando los sesos, y quisiera estrangularos, porque mucho os aborrezco. Idos, pues, aprisionadas en el corsé de mis versos, y no esperéis, necias locas, ir prendidas con arreglo a las graves exigencias de los clásicos preceptos. Salid sin orden, desnudas, y os teñiré al ir saliendo, con la baba que ennegrece el hocico del tintero, para que en la luz ridículas tropecéis con un maestro que os sacuda las espaldas; negras hijas de un coplero. Que su ridículo póstumo deja en desatinos métricos.

¡Cuán tristes ¡ay! son las noches que abortan en el silencio fantasmas que tienen vida con el calor del recuerdo! Como la sombra oscilante de escasa luz que está ardiendo frente al velador,produce vagos fantasmas inciertos, de seres que en nuestra historia una página escribieron; página que el alma oculta y está el corazón leyendo; que nuestras propias ideas dejan su cárcel de hueso y se nos ponen enfrente convertidas en espectros. Yo, si fijo en el pasado absorto mi pensamiento, en la pared vacilar miro, fugaces, inquietos, fantasmas que me saludan con estrambótico gesto, y aunque carecen de ojos, me están mirando, lo siento. A tales fantasmas voy, sin querer, reconociendo, a medida que los visto con girones de recuerdos, que en un rincón de la mente puso la mano del tiempo fantasmas que perceptibles son más, si los ojos cierro; porque los miro por fuera, como los miro por dentro; porque en la sombra son blancos y porque en la luz son negros. Pasad, seres misteriosos, de la triste noche engendros; pasad, sombras fugitivas que aborta el remordimiento ¿Habéis alzado, quizá, la negra tapa del féretro, sólo para recordarme juveniles desaciertos, ilusiones que pasaron y creencias que se fueron?... iIdos en paz!... ya no soy el joven de locos sueños, que en bacanales impuras y amorosos devaneos, prodigó a los pies del vicio las flores del sentimiento. Pasaron ¡ay! para siempre y en la nada se perdieron las bellas horas, en que el vino, el amor y el juego hacían hervir en mi frente fascinadores ensueños, cuando con alguna hermosa cambiando quemantes besos, el adulador perfume del oriental pebetero, embriagaba mis sentidos en humo espiral subiendo. De aquellos placeres locos, nada queda... Ahora tengo la frente sin ilusiones, el bolsillo sin dinero, sin esperanzas la vida y el corazón sin afectos: no soy aquel cuya alma ardorosa hasta el extremo fue como chispa que brota del yunque de los infiernos: hoy, pobre, triste, impotente, soy un desgraciado viejo, sin horizontes, sin fuerzas, y a quien el destino acerbo encadena con harapos al poste del sufrimiento. Pronto voy a descansar, el sepulcro no está lejos; años, orgías y pesares me empujan a él... ¡Por el cielo que de este planeta inmundo salgo de fastidio lleno, porque la existencia en él es un continuo tormento!

¿Habrá sueños en la tumba? ¿Y qué soñarán los muertos? ¿Descenderán los fantasmas de la húmeda tierra al seno, y así, cual celestes nubes forman caprichos diversos, en otras nubes de sombra flotantes crespones negros, fingirán al sepultado con lúgubre movimiento lápidas, tumbas y cruces, calaveras y esqueletos?... ¿Se duerme en el ataúd para despertar de nuevo? ¿También la muerte es mentira? ¿También se nace muriendo? ¿Tuve antes otra existencia? Entonces, ya he sido muerto, y de otra tierra en el vientre, quizá de gusanos feto fui, para venir al mundo que de corazón detesto. ¿Es el hombre, por desdicha, infatigable viajero, cómico de lo infinito que hace papeles diversos, cambiando en cada planeta de traje, y tal vez de sexo? Cuando acabe mi papel en este sainete necio y cubra el telón de tierra mi pobre cadáver yerto, ¿iré bajo nueva forma a Saturno, a Marte o Venus, para volver intangible evocado por un médium, a decirle barbarismos anfibológicos, délficos? ¿Hay otra vida tras ésta? ¿Es la tumba en punto negro colocado por la muerte entre la nada y el sueño?... Y qué ¿cuándo el estertor se lleva el postrer aliento va a perderse en el vacío el espíritu?... ¡No es cierto! Si fuera así, ¿para qué puso Dios en mi cerebro un águila que atrevida con alas de pensamiento se remonta en un instante a la cumbre de los cielos, y aun allí le falla espacio y aun allí le sobra vuelo?

¿Es la muerte nada más un letargo cataléptico? ¿Inmóvil en el sepulcro oiré zumbar el silencio? ¿Veré la luz de la sombra? ¿Lamentaré mi aislamiento? ¿Aprisionado en mi caja me torturará el recuerdo del sol, del aire y las flores, y del claro azul del cielo? ¿Creeré que la que idolatro me olvida en brazos ajenos, y quemará mi cadáver la horrible rabia del celo? ¿Me ocurrirá que mis hijos, pobres, débiles y huérfanos, mendiguen ¡ay! un mendrugo de pan humillante y negro?

¡Qué! ¿me llevará el demonio a su detestable averno para que arda eternamente con uñas y cola y cuernos, con cuernos, aunque me vaya a los abismos soltero?... ¡Oh Satanás, Satanás! ¡Yo condenarme no puedo, porque tu orgullo y mi orgullo no cabrían en los infiernos!... ¿Iré al Purgatorio entonces para estar allí sufriendo, hasta que me saque el cura con sus responsos de a medio? ¿Me veré, ¡dicha inefable! en el diamantino cielo con alas en las costillas entonando un himno eterno?...

¿Qué es la muerte? ¡qué sé yol ¿La vida?... no la comprendo. ¿Qué soy? ¿qué fui? ¿qué seré?... Misterio, ¡siempre misterio! ¡Maldita sea la razón! La razón no es luz, es fuego, fuego que al quemar el cráneo vuelve ceniza el cabello. ¡Feliz el que no razona, feliz quien vive creyendo, feliz, feliz quien disfruta la dulce quietud del sueño, sin que mil ideas malditas al brotar de su cerebro, se le coloquen enfrente bajo la forma de espectros!