Spanish poem
Humildad
by Federico Balart (1831–1905)
Pensamiento, que al cielo subes y subes, mira bien no te pierdas entre las nubes. Pliega, pliega las alas, amaina el vuelo, pensamiento que altivo subes al cielo. No te arrebate loca la humana ciencia: los consejos atiende de la prudencia; escucha a los que, en alas de su ardimiento, cruzaron las regiones del vago viento, y verás que encontraron -¡triste enseñanza!- fallidas las promesas de su esperanza.
Del éter en la triste región inerte, acechando a la vida vela la muerte. Conforme de la tierra se va elevando el hombre, de la vida se va apartando: en los altos espacios -¡raro portento!- falta luz a sus ojos, aire a su aliento; sudor de sangre baña su torva frente; vértigos tenebrosos cruzan su mente; sus miembros relajados embarga el frío: ¡todo es calma, silencio, sombra, vacío!
Tal es también la suerte del hombre vano que penetrar intenta lo sobrehumano: cuando a inquirir misterios de Dios se lanza, cuanto más alto vuela, menos alcanza; y cuanto más invoca su estéril ciencia, más confunde su orgullo la Omnipotencia.
Pliega, pliega las alas, amaina el vuelo, pensamiento que altivo subes al cielo. Mejor a Dios te elevas cuando te humillas: ¡nunca es más grande el hombre que de rodillas!