Versos Spanish Ramón de Campoamor La guirnalda

Spanish poem

La guirnalda

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Dar pretendo á la mas bella, que menos sepa de amores, una guirnalda de flores, y mi corazon con ella.

Niñas de los ojos bellos, al triunfo optad las primeras, si al par contais hechiceras las gracias y los cabellos.

Venid sin vanos aliños con ella á ser coronadas, hermosas como las hadas con quien soñamos de niños

Palma del mejor modelo será esa guirnalda hermosa, que al aire ondea graciosa, mintiendo el íris del cielo.

Listadas de azul y gualda sus bellas flores nacieron: jamás las gracias tejieron tan peregrina guirnalda.

Ved las auras amorosas ¡cómo vagando la mecen!

ved qué conformes parecen entre los lirios las rosas!

Con los azâres distinto junta el clavel su carmin, y entre jazmin y jazmin, salta el color del jacinto.

¡Cómo en la tierna guirnalda concuerdan con dulce agrado con el matiz mas nevado la mas subida esmeralda!

¡Y cuán gallardas las flores dan, con gentil movimiento, capullos y hojas al viento, frescura, esencia y colores!

Si alguna, entre tanta bella; aspira al don soberano, levante airosa la mano, y ciña su sien con ella.

Mas cuide no se la ciña, sin ser de beldad modelo, pues pagará, vive el cielo, su inadvertencia de niña.

Que nadie el dón halagüeño sin causa podrá alcanzarlo,

pues se deshace al tocarlo, como la dicha de un sueño.

De alguna sé que la palma ganar en la lid podria... Mas cesa, esperanza mia, no así me inquietes el alma,

Que no han de empañar ahora, al recordar mis amores, otras lágrimas las flores que las que les dió la aurora.

Esa florida guirnalda, ya despojada de abrojos, ha de hechizarme los ojos sobre la tez de una espalda.

Venid, venid, peregrinas, matando, niñas, de amores. Justo es que goceis las flores alguna vez sin espinas.

Y no direis que inhumano vuestro placer no prevengo, cuando por vosotras tengo llena de heridas la mano.

¿Y á quién, al verla, no asombra esa guirnalda gentil,

tan vaga, aérea y sutil, que, opuesta al sol, no hace sombra?

Del cielo la trasparencia afrenta, así desplegada, de aire y matices formada, lumbre, contornos y esencia.

Cual las esperanzas mias, tiene su verde frescura, y tan fresca su verdura como el abril de mis dias.

Aun no ajaron sus colores del céfiro los arrullos, mi el huracán sus capullos, ni las abejas sus flores.

Y con tenue movimiento, jamás tocaron sus galas ni del ruiseñor las alas, ni los gemidos del viento.

Naciente, pura y hermosa, se ostenta con pompa suma tan fresca como la espuma, tan suave como la rosa.

Y fresca y süave y pura, sobre los aires flotando,

desde hoy la dejo esperande la reina de la hermosura.

–oo–