Spanish poem
La cruzada de Pachín
Como cruzado, a Judea fue de escudero Pachín con el abad de la aldea de Serín.
Para hacer un relicario juró traer a su amor un pedazo del sudario del Señor.
Pero Pachín ¿no sabría que, si Dios bajó a morir, volvió al cielo al tercer día a subir?
Y si la tumba sagrada no encerró a Cristo jamás, ¿qué halló en ella? -¡Polvo y nada, nada más!
-Por un sepulcro vacío -Pachín se atrevió a decir-, ¡cuánto hombre viene, Dios mío, a morir!-
Y, sin lograr los tesoros que, al ir, pensaba traer, le valpulearon los moros al volver.
Perdió la fe en tal jornada... y se condenó por fin. Así acabó la cruzada de Pachín.