Versos Spanish Carolina Coronado Mérida

Spanish poem

Mérida

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¡Cómo en tierra postrada sin fuerzas yace, quebrantada llora y sola y olvidada en su tristeza ahora, la que opulenta fue, grande y señora! ¡Cómo yace abatida Emérita infeliz, ya su cabeza en polvo confundida, perdida su belleza, perdido el esplendor y la grandeza! La que fue celebrada en los cantos sin fin de sus guerreros, sólo escucha humillada de búhos agoreros los clamorosos ecos lastimeros. ¡Ay Dios, que en torno de ella los tristes ojos con dolor vagaron, y sólo amarga huella de los siglos hallaron, que su brillo y beldad en pos llevaron! Allí el pasado brío restos de gloria en soledad revelan, que en ademán sombrío entre el escombro velan sombras livianas, que a su pie revuelan. Y el arco majestoso de Trajano, en los siglos venerado, allí, inmoble coloso, el cuerpo descarnado y la atezada faz levanta airado. Mas ¡ay! que ni las huellas de los soberbios templos se salvaron, ni ceniza de aquellas torres que se ostentaron, y a la matrona bella coronaron. Allá bajo la puente, de otra edad más feliz reliquia anciana, camina lentamente por la vereda llana el perezoso y lánguido Guadiana. «¡Emérita!» murmura el onda gemidora lamentando su triste desventura, y el polvo recalando, y los cimientos lúgubres bañando. Anciano compañero, testigo fue de sus pasadas glorias, arrulló lisonjero sus triunfos y victorias, y ora lamenta el fin de sus historias. A su orilla callada venid vosotros, que pulsáis divinos la cítara sagrada, y los campos vecinos llenad de vuestros cantos peregrinos. De Emérita olvidada cantad, poetas, con sentido acento la suerte desdichada, y el fúnebre lamento hiera las aguas y lastime el viento.