Spanish poem
No Es Ira, No Es Amor, No Es Del Poeta
«No es ira, no es amor, no es del poeta inspiración febril, es más ardiente la llama que discurre por mi frente, y el alma absorbe, el corazón me inquieta. »Yo amo la tempestad, amo el estruendo; cuando el vértigo insano me arrebata, sueño que en nube de luciente plata voy por el mundo un huracán siguiendo. »El rayo en torno de mi frente gira, el aquilón bajo mis plantas brama, y lucho y venzo, y mi furor se inflama, y ansiosa el alma a otra victoria aspira. »Yo quiero alzado al fin sobre los hombres, avasallar los pueblos y los reyes; romper sus cetros; derrocar sus leyes, hollar sus triunfos y borrar sus nombres. »Ancha cadena que circunde el polo yo quiero eslabonar con mis guerreros; y bajo el pabellón de sus aceros la gran nave en la mar llevar yo solo. »Y ¡oh! si pudiera hurtar al firmamento sus brillantes magníficas estrellas, ¡también imperios levantara en ellas para ensanchar allí mi pensamiento!» ¡Francia, levanta! sal del caos profundo en que yace tu pueblo sepultado, que en brazo poderoso tremolado va tu estandarte a conquistar el mundo. ¿Quién distinguir entre la inmensa grey podrá al caudillo de tamaña empresa? ¿Qué señal en el rostro lleva impresa el que del solio arrojará a tu rey? Ese mancebo que los brazos grave cruza sobre su seno, y la mirada como águila en el sol, ardiente, osada, clava en la multitud... ése lo sabe. ¡Oh! ¡cuál contra el mancebo se irritara si su mirar la turba comprendiera!... ¡Si su ambición oculta sorprendiera de ese rubio garzón, cuál se burlara! Joven es el león; mas ya en la tierra no hay fuerza que a igualar su fuerza alcance, y ¡ay de la Europa, o Francia! cuando lance ese joven león grito de guerra. Verás como esa voz de los franceses de pecho en pecho noble se difunde; como chispa de fuego prende y cunde de caña en caña por las secas mieses. Verás, tras el magnífico estandarte donde el águila altiva se reposa, como tu juventud marcha orgullosa la libertad, la gloria a conquistarte. ¡Verás!... mas antes que el caudillo sea héroe conquistador de las naciones, deja que a Egipto lleve sus legiones y del grande Ramsé la tumba vea. «Éstas de reyes son y emperadores las moradas magníficas que habitan, éste es el rico manto en que dormitan de tierras y de mares los señores... »Éste es el cetro que en sus regias manos fue látigo cruel o adorno inútil: no es que un brillo me seduzca fútil si hoy os le arranco ¡nobles soberanos! »No es que me ciega joya tan lucida, ¡es que me irrita que los pueblos lloren, es que me irrita que temblando adoren los pueblos esa joya envilecida!... »Y esta corona... ¿sola una diadema? ¿cien batallas por una solamente? ¿Será una sola incienso suficiente para este fuego que mis sienes quema? »Reyes, emperadores, ¡guerra! ¡guerra! yo haré que en una sola se refundan las coronas que, inútiles, circundan tantas míseras frentes en la tierra!» ¡Huid del monte aquel resplandeciente que de Austerlitz se eleva en las llanuras... Huye, Alejandro, antes que en sus alturas volcán oculto brote de repente ¡Ay! que ya va tu juventud ardiente a estrellarse en las águilas seguras... Las nubes su vapor todo han juntado, y el suelo va a quedar todo anegado. Pero en sangre, Señor, en sangre pura, porque el rey de las águilas osadas donde terrible asienta sus pisadas de cadáveres cubre la llanura; cual los ojos de fiera en noche oscura relucen entre el humo sus espadas, y a bandadas los cuervos por el viento síguenle en torno con feroz contento. Caen, como en horrible terremoto, las torres desplomadas, sus legiones, sobre los extranjeros campeones que osan poner a sus victorias coto; bajo los pies de sus caballos roto yace el blasón de dos fuertes naciones, y dos imperios juntos retroceden y dos monarcas el laurel le ceden. ¡Oh! tú que alzado al fin sobre los hombres, lograste avasallar pueblos y reyes, romper sus cetros, derrocar sus leyes, hollar sus triunfos y borrar sus nombres. ¡Napoleón! tú que abarcando el polo con tu cadena inmensa de guerreros, bajo del pabellón de sus aceros la gran nave en la mar llevabas solo. ¡Ay! ¿cómo a la merced del Océano dejas bogar tu nave huyendo de ella? ¿Has ido a conquistar alguna estrella para alzar otro imperio soberano?