Versos Spanish Carolina Coronado Señora, Os Amo Con Igual Ternura

Spanish poem

Señora, Os Amo Con Igual Ternura

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Señora, os amo con igual ternura que en el hora en que os dije mi deseo, jamás, jamás hallé en mí devaneo rival a vuestro genio y hermosura... —Será verdad, garzón, mas no lo creo. —Alejéme de vos, mas viva y fija tal memoria llevé en mi corazón que pensamiento no hay que mi pasión no anime, no sostenga, no dirija —Será verdad, mas no lo creo, garzón. —¿Qué digo? mas, mas mi cariño ahora de vos ausente enciende mi deseo dormido siempre en la ilusión os veo, despierto os lloro sin cesar, señora... —Será verdad, garzón, mas no lo creo. —Los alegres fantasmas que en el mundo tanto halagan al joven corazón, brillo, placeres, sueños de ambición ceden, señora, ante mi amor profundo... —Será verdad, mas no lo creo, garzón. ¿Qué es la ambición? Su más grande victoria sacrificar a vuestros pies deseo ¿gloria sin vos? ¡ni aún en los cielos veo arcángel, para mí sin vos la gloria! —Será verdad, garzón, mas no lo creo. Lanzar he visto llamas del amianto al duro cuerpo incombustible y frío y desde aquel maravilloso encanto de los incendios, buen garzón me río: bien derramar podéis ardiente llanto para inquietar, ¿quién sabe? el pecho mío, sin que del vuestro al plácido sosiego logre inflamar, como el amianto el fuego. Garzón, las hadas de infantiles sueños ha largo tiempo que dejé en la nada, ya de la clara luz mis ojos dueños otra atmósfera ven más despejada: cesad en los inútiles empeños porque el lloro y el habla enamorada y todo cuanto escucho y cuanto veo —Será verdad garzón, mas no lo creo.

—Del alma vuestra la perversa fe pudo animar en vos tales recelos y no merecéis no, ¡viven los cielos! ni mi amor, si es verdad que yo os ame, ni el tiempo malgastado en mis desvelos. Rompa mi corazón en buena hora de este cariño el último eslabón, en vez de pena siente el corazón placer al contemplar que vencedora recobra en mí su imperio la razón. Ciego anduve, mas ya cual sois os veo, ¡sois hembra al fin! —Garzón, ¡vos estáis loco si a arcángel me elevasteis hace poco! —No os amo ya, pasó mi devaneo. —Pues todo pasa así, yo nada creo. Mas escuchad, quien dijo «mi señora os ama como a Dios, el pecho mío» no es bien garzón, que en su altivez ahora el parabién se dé por mi desvío. ¿Pues y la llama aquella abrasadora?... De los incendios, buen garzón me río que al soplo del rencor ceniza fría tornan el alma que cual Etna ardía. ¡Cuán presto del altar cayó la santa! ¡Cuán presto en vuestro templo se consume el fuego que erigisteis a su planta para esparcir en su loor perfume!; el ara abandonáis con prisa tanta al ídolo injuriando que presume la turba que el fanático es ateo ¡Digo!... ¿tengo razón si nada creo?