Spanish poem
También, Nueva Cantora
¿También, nueva cantora, el arpa juvenil cubres de luto? ¿Tú desconsoladora a la musa, que llora, rindes también tributo de secas flores y de amargo fruto? ¡Suave luz del oriente! ¿Por qué entre nubes escondida tanto muestras la faz riente? ¡Angel mío inocente! ¿Por qué entre amargo llanto ensayas siempre tu sonoro canto? ¡Gemidos solamente! ¿Acrecentar la pena y el desvelo de la turba doliente?... No ha menester la gente más triste en su duelo— sóbrale el lloro; fáltale el consuelo.— Sin fe, desesperado, al pie de sus altares derruidos, ya de luchar cansado al pueblo infortunado lleva en tiernos sonidos aliento y esperanza, no gemidos.— Tal queda en el sendero el labrador postrado de fatiga— mas oye pasajero el canto placentero de la calandria amiga, y el placer el cansancio le mitiga.— ¡Viuda de los amores! Cambia en tu sien las tocas enlutadas por guirnaldas de flores: que a templar los dolores de las más desdichadas están las almas puras consagradas.— En el monte bravío nace la flor; en la salvaje sierra brota el sereno río sobre el campo sombrío, que ensangrentó la guerra, alcemos nuestro canto en nuestra tierra.— Mas siempre, compañera, unidas nuestras voces alzaremos, y la hoja primera de palma lisonjera que entrambas alcancemos, como hermanas las dos la partiremos.—