Spanish poem
El canto del cuyeo
by Lisímaco Chavarría (1873–1913)
Avecilla pardo-obscura que te posas en las veras del camino solitario que del monte va a la aldea; avecilla misteriosa, con las mustias hojas secas se confunde tu plumaje en las tardes veraniegas.
Nunca olvidas el verano, ni la luz de las estrellas, ni el rumor de los cañales, ni el tomillo de las huertas, ni los líricos jardines ni las curvas carreteras; tu canción es un enigma que interroga las tinieblas, el murmurio de las fuentes y la luz de las estrellas;
tu canción es una frase que nos habla de tristezas, del villorrio, del cortijo, de los setos, de las huertas, de las noches enlutadas, de las tardes que se alejan; tu canción yo la comprendo cuando cantas en las veras florecidas del camino que conduce a las viviendas donde viven los labriegos esperando las cosechas.
En las tardes de verano te deslizas en la selva como negra mariposa, o como una flor de seda, y en las frondas resequidas te confundes con las secas hojarascas que los vientos en macabra burla llevan, y en las noches de febrero yo he escuchado tu nocturno que comprende cinco letras.
Es tu pobre abecedario como rústica leyenda que articulas en las hojas sin verdor, amarillentas, en que posas tu plumaje en las tardes veraniegas, como obscura mariposa o como una flor de seda.
Di tu verso en los caminos cuando tome... cuando vuelva al jardín de la tierruca, y al torrente de la cuesta que escuchó la serenata de tu flauta plañidera.