Versos Spanish Clemente Althaus Querellas

Spanish poem

Querellas

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Aun estoy en la aurora de mi día y de mi año en la dulce primavera; mas la luz no veré del mediodía ni a mi verano llegaré siquiera. ¡Un siglo viven otros, y yo muero, cual flor nacida apenas y marchita! ¡Y a otras vidas añade el hado fiero tal vez los años que mi vida quita! Flor que se, abre a la risa de la aurora prolongar a lo menos debería su frágil existencia voladora la corta edad de un fugitivo día. Más ¡ay! tal vez la cortador reja O mordedura de reptil aleve cumplir siquiera a la infeliz no deja ni el curso entero de vivir tan breve. Pedí a Europa el alivio para el grave oculto mal que lento me devora: ¡Ay! que remedio para mí no sabe su ciencia, para tantos salvadora. ¡Oh amores y placeres de la vida! otro os goce y apure largamente, que la borde yo de vuestra copa henchida apenas puse el de mi labio ardiente. ¡Mágicos sueños de mi infancia leda! ¡Cuánto me habéis, cuánto me habéis mentido! Solo al desierto corazón le queda dolor y llanto, soledad y olvido, dichas, amores, lauros inmortales, ¡Ay! me pintó vuestra falaz promesa: ¡y en vez de glorias y venturas tales me aguarda el seno de temprana huesa! Y es mi dolencia cada vez más fuerte, y me siento fallecer de modo, que poco esfuerzo costará a la Muerte para acabarme de vencer del todo. No te pido vivir, tan sólo espera que al seno torne de mi madre amada, y descarga después, oh Muerte fiera, el golpe postrimero de tu espada.

(1856)