Spanish poem
A Quevedo
by Manuel del Palacio (1831–1906)
De las amargas olas de tu llanto nacieron las espumas de tu risa, y hoy no distingue el ánima indecisa lo que es en ti gemido y lo que es canto
Ya del austero Bruto con el manto, ya de Marcial siguiendo la divisa, del tiempo, que de ti se aleja aprisa, eres admiración, gloria y encanto.
Bajo los dardos de tu ingenio agudos el vicio y la maldad doblan las frentes, hay jueces sordos y tiranos mudos;
que tal fue tu misión entre las gentes, ir por la tierra con los pies desnudos aplastando cabezas de serpientes.