Spanish poem
Consolación
by Federico Balart (1831–1905)
No prodigues tus lágrimas en vano, pobre Antonio, por leves sinsabores, ni humilles tu altivez a los rigores de áspera condición y de odio insano.
Recobra de tu espíritu lozano la serena quietud y nunca llores mientras mi amor ofrezca a tus dolores brazos de amigo y corazón de hermano.
¡Llora ¡ay! cuando al deber y a las ideas sacrifiques tu bien, y, en torpe juicio, tu ofrenda santa escarnecida veas!
¡Llora cuando, ciñéndote el cilicio, befado expires, y expirando creas que el mismo Dios rechaza el sacrificio!