Spanish poem
A una ciega
by Federico Balart (1831–1905)
No temas, no, que con esfuerzo vano tras ti, ciega Fortuna, me remonte: espera que tus ímpetus afronte, no que tienda a tus dádivas la mano.
Sé que he de hallar abrojos en el llano; sé que he de hallar espinos en el monte, y en el linde fatal de tu horizonte, árido yermo o fétido pantano.
Toda gran esperanza es gran quimera: por eso, sin afanes ni porfías, resignado prosigo mi carrera,
sabiendo que, al extremo de mis días, el Desengaño sórdido me espera con las manos abiertas y vacías.