Spanish poem
A Colón
Sigue, sigue, atrevido navegante, por los mares remotos de occidente: ni la onda insana, ni la ciega gente rinda tu fe, ni tu valor espante:
que, si aún no existe la región gigante que tu adivino corazón presiente, por ti solo el favor omnipotente hará que de las ondas se levante.
Y se presenta al fin; mírala: es ella, madre del porvenir, Edén segundo, reina del mar y de la tierra estrella;
la que aislaba el océano profundo, para que virgen se guardara y bella, y joven fuera en la vejez del mundo.