Versos Spanish Clemente Althaus A Dios

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A Dios

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¿Qué aguda inteligencia, angélica o mortal, penetrar sabe, Señor, tu arcana esencia? ¿En cuál tan vasto pensamiento cabe tu infinita grandeza que nunca acaba, que jamás empieza? En el principio fuiste y serás en el fin: que el solo eres que por sí propio existe: sólo existen por ti los demás seres; y es vano ser prestado el que anima, Señor, a lo creado. Sólo tu vida es vida: no hay cuento prodigioso de guarismo que tu principio mida; que eres eterno padre de ti mismo; y de círculo a modo, de ti sale y a ti regresa todo. De tu vital presencia todo lo hinches, Señor: eres esfera cuya circunferencia no miro en parte alguna; mas doquiera, doquier, Señor, encuentro el portentoso inacabable centro. Y yo, débil gusano, yo de la nada vil hijo doliente, quiero entender en vano cómo duras, Señor, eternamente, cuando de un hilo asida está mi triste pasajera vida. Y mientras que tú llenas la eternidad pasada y la futura, rápido instante apenas del hombre frágil la existencia dura, y como sombra vana, ni tuvo ayer, ni logrará mañana. Mientras en ti más pienso y más tu arcana majestad medito, te me haces más inmenso; y perdida en tu piélago infinito, mi náufraga barquilla ni encuentra fondo ni divisa orilla. Y como los fulgentes rayos no ven del sol ojos terrenos, yo así, Sol de las mentes, cuanto más brillas, te distingo menos, y creciendo tu fuego, desmayo al fin, desatinado y ciego. Oh pensamiento, tente: no divinos arcanos arrogante indagues vanamente; no quieras abarcar, cual loco infante, en tu pequeña mano el inmenso caudal del océano.

(1868)