Spanish poem
Sonetos – IV
Nací y lloré sin haber aún sentido si tenía experiencia en ese estado, entré en razón, y entonces, desdichado, toda clase de penas he sufrido.
Mi juventud se acerca ya al olvido; la vejez llega a paso apresurado; y de la muerte el rostro descarnado veré patente un día no sabido
¿No es, pues, la vida un don bastante triste? ¿No es un peso que abruma a los mortales? ¡Nada se sufre cuando no se existe!
Esto dicen los hombres inmorales a quienes ya la religión no asiste con la esperanza en premios inmortales.