Spanish poem
Miniatura
Pronto a partir, temiendo que la aurora a sus contrarios delatarle pueda, de pie en la escalera de torcida seda, suspira el joven con pesar: «¡Ya es hora!»
Y envuelta en la hojarasca trepadora que por los hierros del balcón se enreda, con voz, la dama, entrecortada y queda retiene al dulce bien que la enamora
Tan solo el canto, precursor del día, de la impaciente alondra, quebrar pudo del furtivo coloquio el embeleso
«¡Ya va el alba a llegar; vete, alma mía!», ella gimió, y en el silencio mudo de la vencida noche, estalla un beso