Spanish poem
Caupolicán
Ya todos los caiques probaron el madero -¿Quién falta?- Y la respuesta fue un arrogante: ¡Yo! -¡Yo!- dijo; y, en la forma de una visión de Homero, del fondo de los bosques Caupolicán surgió.
Echóse el tronco encima, con ademán ligero, y estremecerse pudo pero doblarse no Bajo sus pies, tres días crujir hizo el sendero, y estuvo andando andando y andando se durmió.
Andando, así, dormido, vio en sueños al verdugo: él, muerto sobre un tronco; su raza, con el yugo, inútil todo esfuerzo y el mundo siempre igual.
Por eso, el tercer día de andar por valle y sierra, el tronco alzó en los aires y lo clavó en la tierra, ¡cómo si el tronco fuese su mismo pedestal!