Spanish poem
¡Siempre solo!
by Antonio Plaza (1830–1882)
Si de la clara aurora diamantina se dibujan los célicos albores, los pájaros del viento moradores al éter mandan su canción divina
Y si el sol orgulloso se reclina sobre un lecho radiante de colores, llenas de amor las carminadas flores entreabren su corola purpurina.
Todos tienen un ser que los comprenda, yo al vicio y la virtud indiferente aislado cruzo la maldita senda,
cual se arrastra en las rocas la serpiente; mas tengo un alma de vivir cansada que ni al cielo ni al mundo pide nada.