Spanish poem
XXVI
Without a hope in life. Crabbe
A veces triste yo me digo: ¿Qué haré, qué haré de mi existencia? De cuantas mi alma alimentaba ni una esperanza ya le queda.
Como la encina derribada por el furor de la tormenta, despojo mísero del hado, mi juventud yace por tierra.
Árido yermo es mi morada, lúgubre noche me rodea, y ningún rayo de consuelo alumbra un tanto mis tinieblas.
Corren los días, cual torrente que todo arrasa en su carrera, anonadando en un instante cuanto concibe el hombre y piensa.
Pasa ostentando mil prestigios, cual vana sombra la belleza, y el genio mismo soberano brilla un instante, cual cometa.
Así el destino inevitable de cuanto existe aquí en la tierra han padecido, bien que pronto, mis esperanzas lisonjeras.
Cuando la copa de la vida de amarga hiel rebosa llena, y el mundo al alma desolada es mansión hórrida y desierta.
¿Qué esperar debe el desdichado? Sólo morir; la tumba yerta convierte en polvo y anonada el llanto amargo y la miseria.
Así yo aguardo agonizando, entre conflictos y dolencias, como remedio a mis tormentos, el son de la hora postrimera.
Y a veces digo en mis angustias: ¿de qué me sirve la existencia si a mi alma triste y desolada ni una esperanza ya le queda?