Spanish poem
Oda Iv
by Esteban Manuel de Villegas (1589–1669)
Antes que llegues con tus años, Lida, a la vejez cansada, ¡ay! no le ofrezcas al desdén posada, que es basilisco del que más le anida; sino, mucho amorosa, labra en mi celo, cogerás tu rosa. La purpurada Venus y el hijuelo io que siempre la acompaña, o salen en Abril a la campaña o del Mayo en la flor pisan el suelo, ya con alegres danzas brindando a tu verdor con mil mudanzas. No pienses que el Otoño, cuando apenas el campo se asegura, visitan de los bosques la espesura, ni las montañas, otro tiempo amenas; que entonces, dulce Lida, la más lozana más está encogida. Tú esperas de la Cinara el empleo, que se arrugó doncella; Cinara digo, la que un tiempo bella veneno al alma fue, taza al deseo. Mas ¡ay! que ya su queja llora el pasado error al verse vieja. Yo la vi un tiempo coronar la frente de resplandor dorado y entre las brasas del carmín rosado vibrar la juventud su llama ardiente, que pudiera en los bronces cuajar cenizas su viveza entonces. ¡Cuán bella estaba al extender el paso! ¡Con cuánto señorío del tierno joven cautivaba el brío! Mas adornóse de desdén escaso, que imitaba sin arte de Amor el plomo, el mármol de Anaxarte. Pero ya arrepentida, y más corrida de lo que su edad pide, mis verdes años con sus canas mide, y al no torcellos llora arrepentida; que la que vieja adora con más ventajas se enternece y llora. Por cuanto no querrás verte a deshora cautiva de estos daños, después que á un tiempo los purpúreos años se hayan volado con la blanca aurora, y entre fuego y ceniza haga el amor en tu vejez la riza. Deja por Dios, y por tus ojos deja, de ser menos esquiva, y en tanto que la edad briosa priva, halle cabida en tu elección mi queja; que la Venus temprana ni el alma afrenta, ni el honor profana.