Spanish poem
El joven y el vicio
by Felipe Jacinto Sala (1819–1895)
En ancho cercado, sembrado de rosas, vivía un enano. Velaba su tez gentil mascarilla; su traje era honesto, su diestra agitaba finísima red. Cegado, sin duda, por tales encantos, un joven incauto saltó el valladar, y diole un abrazo, diciéndole: -«Hermoso, »¿por qué te recatas con ese antifaz? »Descubre el semblante.»- -«A nadie en mis reinos »es dado mirarlo.»- -«Pues quiérolo ver.»- Y al punto, tendiendo su mano atrevida, la máscara frágil derriba a sus pies. ¡Fatal desengaño! creyole un infante, y en él halló un viejo de aspecto feroz, con cuerpo deforme, con rostro tan feo, que, al verlo, el mancebo dio un grito de horror. Mas era ya tarde; con lazos tiranos, artero, el enano le ató la cerviz; sonaron silbidos y, ¡cosa más rara! de cada flor bella brotaba un reptil. -«¿En dónde me encuentro, Dios santo?»- -«En mi imperio.»- -«¿Quién eres?»- -«El vicio.»- -«¿Con ese disfraz, »cubierto de hechizos?»- -«Es fuerza el engaño; »de no, ¿quién no huyera mi horrible fealdad?»- -«Desata estos nudos.»- -«Estás en mis brazos.»- -«Pues suelta, villano; yo quiero partir.»- -«No seas imbécil; en lecho de rosas »darete deleites que te hagan feliz; »¡si a nadie le falta su máscara propia! -seguía diciendo con ruda acritud,- »la astuta serpiente la encuentra en las flores, »el vicio la lleva mintiendo virtud.»-