Spanish poem
El Cazador y la Perdiz
Una Perdiz, en celo reclamada, Vino á ser en la red aprisionada. Al Cazador la mísera decía: —Si me das libertad, en este día Te he de proporcionar un gran consuelo; Por ese campo extenderé mi vuelo: Juntaré á mis amigas en bandada, Que guiaré á tus redes engañada, Y tendrás, sin costarte dos ochavos, Doce perdices como doce pavos. —¡Engañar y vender á tus amigas! ¿Y así crees que me obligas? Respondió el Cazador; pues no, señora: Muere y paga la pena de traidora. La perdiz fué bien muerta, no es dudable: La traición, aun soñada, es detestable.