Spanish poem
El Milano y las Palomas
Á las tristes Palomas un Milano, Sin poderlas pillar, seguía en vano; Mas él á todas horas Servía de lacayo á estas señoras. Un día, en fin, hambriento é ingenioso, Así las dice:—¿Amáis vuestro reposo, Vuestra seguridad y conveniencia? Pues creedme en mi conciencia: En lugar de ser yo vuestro enemigo, Desde ahora me obligo, Si la banda por rey me aclama luego, A tenerla en sosiego, Sin que de garra ó pico tema agravio; Pues tocante á la paz seré un Octavio.— Las sencillas Palomas consintieron: Aclámanlo por rey: ¡Viva, dijeron, Nuestro rey el Milano! Sin esperar á más, este tirano Sobre un vasallo mísero se planta: Déjale con el viva en la garganta; Y continuando así sus tiranías, Acabó con el reino en cuatro días. Quien al poder se acoja de un malvado, Será, en vez de feliz, un desdichado.