Spanish poem
La Gata con Cascabeles
Salió cierta mañana Zapaquilda al tejado Con un collar de grana, De pelo y cascabeles adornado. Al ver tal maravilla, Del alto corredor y la guardilla Van saltando los Gatos de uno en uno; Congrégase al instante Tal concurso gatuno En torno de la dama rozagante, Que entre flexibles colas arboladas Apenas divisarla se podía. Ella con mil monadas El cascabel parlero sacudía; Pero cesando al fin el sonsonete, Dijo, que por juguete, Quitó el collar al perro su señora, Y se lo puso á ella. Cierto que Zapaquilda estaba bella: Á todos enamora, Tanto que en la gatesca compañía, Cuál dice su atrevido pensamiento, Cuál se encrespa celoso; Riñen éste y aquél con ardimiento, Pues con ansia quería Cada Gato soltero ser su esposo. Entre los arañazos y maullidos Levántase Garraf, Gato prudente, Y á los enfurecidos Les grita:—Noble gente, ¡Gata con cascabeles por esposa! ¿Quién pretende tal cosa? ¿No veis que el cascabel la caza ahuyenta Y que la dama hambrienta Necesita sin duda que el marido, Ausente y aburrido, Busque la provisión en los desvanes, Mientras ella cercada de galanes, Porque el mundo la vea, De tejado en tejado se pasea?— Marchóse Zapaquilda convencida, Y lo mismo quedó la concurrencia. ¡Cuántos chascos se llevan en la vida Los que no miran más que la apariencia!