Spanish poem
La Hermosa y el Espejo
Anarda la bella Tenía un amigo Con quien consultaba Todos sus caprichos: Colores de moda, Más ó menos vivos, Plumas, sombreretes, Lunares y rizos Jamás en su adorno Fueron admitidos, Si él no la decía: «Gracioso, bonito». Cuando su hermosura Llena de atractivo, En sus verdes años Tenía más brillo, Traidoras la roban (Ni acierto á decirlo) Las negras viruelas Sus gracias y hechizos. Llegóse al espejo: Éste era su amigo, Y como se jacta De fiel y sencillo, Lisa y llanamente La verdad la dijo. Anarda furiosa, Casi sin sentido, Le vuelve la espalda Dando mil quejidos. Desde aquel instante Cuentan que no quiso Volver á consultas Con el señor mío. Escúchame Anarda: «Si buscas amigos Que te representen Tus gracias y hechizos, Mas que no te adviertan Defectos, y aun vicios De aquellos que nadie Conoce en sí mismo; Díme ¿de qué modo Podrás corregirlos?»