Versos Spanish Fernán Caballero Adivinas infantiles: 4

Spanish poem

Adivinas infantiles: 4

by (1796–1877)

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En Granada hay un convento, y más de mil monjas dentro, con hábito colorado; cien me como de un bocado.

¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir, de día y noche acostada, sin poder nunca dormir?

Incapaz soy de llorar, doy amparo al peregrino, por mis ojos de contino lágrimas corren al mar.

Fui al campo, y corté un palo que no tenía ni un geme de largo; hice dos mesas, dos artesas y un canastito para coger cerezas.

Delante de Dios estoy, entre cadenas metida; ya me suben, ya me bajan, ya estoy muerta, ya estoy viva.

Millares de hermanos, rubios, como yo, le damos la vida al que nos tiró.

Grandes patazas, chicas manitas, lindos colores en mis alitas; salto, y no sé dónde caeré.

Dábale «arroz» a la «zorra» Juanilla; empiezo por «a» y acabo con «z», y no soy cartilla.

Tiene cuatro pies, y no es banco; tiene golilla, y no es escribano; toca el clarín, y no es clarinero; hace albóndigas, y no es cocinero.

¿Qué hora es en que rezamos, se oculta el Sol detrás de los oteros, y se entristecen los amos, y se alegran les jornaleros?

Una torre muy alta, muy alta, que cal y canto le falta, tiene bóvedas más de un ciento, y la lleva y trae el viento.

Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra que es la madre del mentir.

Yo estoy hecho mil pedazos, tengo una mano y un brazo en la mitad de mi cuerpo.

Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.

Cien redonditas en un redondón, un mete y un saca, un quita y un pon.

En aquel rinconcito hay un viejecito, sacándose la tripita poquito a poquito.

Madre me labró una casa sin puertas y sin ventanas, y cuando quiero salir rompo antes la muralla.

Soy chiquita, soy medrosa, y tengo miedo del Bu; así, apenas anochece, cuando me enciendo mi luz.

Una dama hermosa corre su fortuna, corta sin tijeras, cose sin agujas.

Cien murciélagos y un gorrión, ¿cuántas patas y picos son?

Tamaño como una jaula, y cabe en él una dama.

De día, morcilla; de noche, tripilla.

Fui al campo, sembré tablitas, tablotas; me nacieron guititas, de las guititas me salieron pelotas.

Por el aire va volando, sin plumas ni corazón, al vivo le da sustento, y al muerto consolación.

Tamaño como un pepino, y va dando voces por el camino.

Dos arquitas de cristal, que abren y cierran sin rechinar.

Tamaño como un queso, y tiene media vara de pescuezo.

Cuando baja ríe, cuando sube llora.

¿Me adivinas, por fortuna, cuál es el ave que no tiene pluma?

Estudiante de letra menuda, ¿cuál es el ave que vuela sin plumas?

Negro como un curita, y no se cansa de hacer bolitas.

Tamaño como una taza, y tiene su cabellera en la panza.

Cuando calor tengo, «frío», y no «frío» sin calor.

Pico de cuerno, ala de ave, la rodilla para atrás, y anda adelante.

Una iglesia blanca, sin puerta y sin tranca, no entra en ella luz alguna, ni de vela, ni de sol, ni de luna.

Capilla sobre capilla capilla del mismo paño; como yo no te lo diga, no lo aciertas en el año.

Vuela sin alas, silva sin boca, azota sin manos, y tú ni lo ves ni lo tocas.

María Penacho tuvo un muchacho, ni muerto, ni vivo, ni hembra, ni macho.

Yo he visto a una pastora, pelada, muda, pancicuda, que tenía unos hijos pelados, mudos, pancicudos.

Verde fue mi nacimiento, y yo blanca me volví; las cinco llagas de Cristo se representan en mí.

Hay en una plaza nueva un monte, y en él dos cuevas; más abajo un hondo pozo, que tiene su brocal rojo; altas ventanas iguales; en ellas dos niñas cucas, que por entre sus cristales todo lo ven y todo lo cucan.

Largas varetas, ni verdes, ni secas, ni con agua regadas, ni en tierra sembradas.

Una copa redonda y negra; boca arriba está vacía, y boca abajo está llena.

En alto se sube, y no a predicar; todos le piden, y a todos la da.

Follisquillo estaba buscando, Rabolargo lo estaba mirando; si no hubiera sido por el agujerillo, ¡qué hubiera sido del pobre Follisquillo!

Tiene hojas, y no es nogal, tiene pellejo, y no es animal.

Mi comadre la negrilla va camino de Sevilla en un borrico de tres pies. Aciértame lo que es.

El pajarillo chuchurumbete tiene cuatro patas y no es banquete, husma y no es podenco, hace tinajas, y no es tinajero. Aciértamelo, compañero.

Una colcha muy remendada, y no tiene una puntada.

El mismo camino andamos, ni nos vemos, ni nos encontramos.

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