Spanish poem
Soneto Xxxviii
by Francisco de Figueroa (1530–1588)
Fili, bien debe en la miseria y pena, En que yace, morir Tirsi cuitado; Si después que partió donde anublado Le fue su sol, halló una hora serena: Y si después que en la desierta arena De su gloria dejó el fruto sembrado Que al nacer se ahogó, tuvo cuidado, De ajeno fruto, o de belleza ajena: Mas si firme y leal llorando el día, Que descubrió su corazón perjuro, Cual planta sin humor se seca y muere; Quien le dio tanto mal, Fili, debría Darle por galardón de amor tan puro, Un suspiro, que lágrimas no quiere.