Spanish poem
Tú, Que Vestida De Luciente Plata
by Gertrudis Gómez de Avellaneda
Tú, que vestida de luciente plata, Tú, que cercada de húmedos albores Riges el carro de la noche umbría, ¡Astro de amores! Si quieres ¡ay! que tus encantos ame Retira ya tu lámpara importuna, Mientras recuerdo mi perdida gloria, ¡Vélate, luna! No luzcas, no, como lucir te vía En horas ¡ay! que bendijera el cielo; Hoy que el destino mi existencia amarga Cubre de duelo. Cual otro tiempo mi ventura viste Ves impasible mi presente pena: Sobre las ruinas de la dicha mía Brillas serena. Y eres la misma a quien aroma y culto Mi alma inocente tributaba un día, Y en holocausto un corazón amante Leda ofrecía. A ti elevaba mi inspirado canto, Cual puro incienso de sagrada pira... Y hoy en mis labios la doliente queja Trémula expira. A ti ley que al Universo rige, Y al hombre triste a padecer condena, La ley eterna de mudanza y duda. No te encadena. Ni ves pasar tu joventad lozana, Ni ves secarse de tu luz la fuente, Ni el deseugano con su mano impía Marca tu trente. Sí parda nube, de tu luz celosa, Por un instante tus encantos vela, Para arrojarla de tu excelso trono Céfiro vuela. Y vencedora tu apacible lumbre, Mas pura torna y fúlgida aparece, Mientras la nube que enlutó mi vida Más se oscurece. Si de la tierra tu esplendor retiras Y noches hay de oscuridad, de duelo, Vuelves cual antes, y apacible y joven, Mírate el suelo. Mas nunca torna para mi la lumbre, Que ausente gimo, que eclipsada lloro... ¡No tiene el alma, como tú, de vida Rico tesoro! Síempre serena, inalterable siempre, Tu marcha sigues compasada y lenta, Nunca te agita de pasión insana Ruda tormenta. Fanal divino el marinero te ama: Lámpara fiel en los sepulcros brillas. Nunca ambicionas superior esfera, ¡Nunca te humillas! De tu destino complacida gozas; Con tu alba luz al trovador inflamas; Y en las modestas y adormidas flores Perlas derramas. Al amor place tu destello suave; Tu palidez a la tristeza halaga, Y al que venturas de ambición soñando Plácido vaga. Mas al dolor que me desgarra el pecho Tu helada calma hiere e importuna Si quieres ¡ay! que tus encantos ame ¡Vélate, luna!