Versos Spanish Gertrudis Gómez de Avellaneda Vos Entre Mil Escogida

Spanish poem

Vos Entre Mil Escogida

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Vos entre mil escogida, De luceros coronada, Vos de escollos preservada En los mares de la vida: Vos radiante de hermosura, ¡Virgen pura! De toda virtud modelo, Flor trasplantada del suelo Para brillar en la altura. Vos la sola sin mancilla De Adán en la prole insana, A cuya voz soberana Dobla el ángel la rodilla: Que vencisteis el delito, Y al precito Querub quebrasteis la frente, Vos cuyo nombre potente Es en los cielos bendito. Vos que ocupáis regio asiento En Sión hermosa y santa, Y tenéis a vuestra planta Por alfombra el firmamento: Vos que miráis, ¡virgen pura! La amargura De esta mujer solitaria, ¡Ay! escuchad su plegaria, Desde el trono de la altura. En tempestuoso oceano Mi bajel navega incierto, Sin que un fanal en el puerto Encienda piadosa mano: Entre escollos gira roto Sin piloto; Y sin brújula ni vela A merced deshecho vuela Del vendaval o del noto. Vos en la noche sombría Pura luz, celeste faro, De los débiles amparo, De los tristes alegría: Ved mi vida abandonada, ¡Madre amada! Mi juventud sin amores, Débil planta a los rigores De ardiente sol marchitada. Campo estéril, seco arroyo Donde no juegan las brisas, Mi infancia no tuvo risas Ni mi vejez tendrá apoyo. Noche triste cual ninguna Y sin luna, Fue la noche desgraciada Que fuera al mundo lanzada... ¡La orfandad meció mi cuna! ¡En torno miro!... no existe Ni patria ni hogar querido, ¡Soy el pájaro sin nido! ¡Soy sin olmo yedra triste! Cada sostén de mi vida, Desvalida, Fue por el rayo tronchado, Y débil caña he quedado De aquilones combatida. Extranjera en este mundo No comprendo su alegría, Ni él penetra, madre mía. En este abismo profundo: Este abismo de dolores Que con flores Disfraza tal vez la suerte; ¡Volcán que encierra la muerte Coronado de verdores! Seres hay en este suelo Enigmas ¡ay! de amargura, Ni el cielo les da ventura, Ni el mundo les da consuelo. Van por ignotos caminos Peregrinos, Solitarios y sin nombres, No les conocen los hombres Ni comprenden sus destinos. ¿Qué quiere hacer ¡oh María! De estas almas el Eterno?... ¿Es del cielo o del infierno La misión que les confía?... ¿Para qué fueron lanzados ¡Desgraciados! Al bello mundo estos seres, Entre risas y placeres A padecer destinados?... Yo los misterios venero Que comprender no consigo, Y a vos ¡oh virgen! os digo, «¡Madre! yo ruego y espero». Se dice que el señor vierte En el fuerte La amargura de su ira, Y con blandos ojos mira Al indefenso e inerte. ¡Ay! no soy soberbia encina Firme del cierzo a la saña, Sino humilde y frágil caña Que al menor soplo se inclina. Pase por el mundo ciego Con sosiego Mi solitaria existencia, Y de Jehová la clemencia Alcance mi ardiente ruego. Del árbol de mi esperanza Secas las flores cayeron, Y cual humo leve huyeron Mis sueños de bienandanza: Despojados de ilusiones Corazones No ambicionan alegría, Solo os piden, virgen pía, Paz, suspiros y oraciones.