Spanish poem
El Arte, Más Audaz Que Prometeo
by Gregorio Gutiérrez González
El arte, más audaz que Prometeo. A los cielos su luz clara robó, Y aun no ha mandado en su castigo el cielo Un buitre que le rasgue el corazón. Por el contrario, al perdonar su robo Hace que un premio encuentre sólo en él; Pues teniendo la luz lo tiene todo: No perece, no puede perecer. El arte al escribir fotografía Una frase escribió que es inmortal, Arte nacido para hacer conquistas Y al que nadie después conquistará. Ella al crecer no en época remota La estatua volcará de Guttenberg: Tardos los tipos de la imprenta copian Y aquélla copia el todo de una vez. Rafaeles no habrá, no habrá Murillos; La luz a los pintores destronó, Pues ufana les dice: cuando pinto Yo soy más hábil que el pincel mejor. Con su triunfo animada, en un segundo Se lanza al cielo hasta pasar el sol, Y esa luz, que es de allá, la manda al punto Que una presa le traiga, como halcón. Y va y vuelve, y enseña los retratos De eso que el hombre con sorpresa ve; Y la bóveda azul poblada de astros Nos la muestra pintada en un papel. A esa luz prisionera ordena el arte Que hasta el fondo del mar ha de partir; Parte al instante y al instante trae El mundo ignoto que se encuentra allí. Que al arte el cielo trajo a la morada Donde juzgan que sólo está el dolor, Ultima confidencia que en voz baja Al hombre hizo al inclinarse Dios. Tú, discípulo y ayo de tu arte, Hijo mimado de la nueva luz, Ya has conseguido engrandecer tu madre, Y ella te mima, la abrillantas tú. Tú, Farrand, con tu genio has hecho mucho, No dejes comenzada tu labor, Sigue y trabaja, que es salvar los mundos Ir más allá y asemejarse a Dios. Tú tienes ya la ubicuidad hallada Mostrándole al inmoble espectador, Por medio de tu lúcido optorama Lo que hoy existe y lo que ya pasó. Altivo el hombre al escucharlo irguióse Lleno de orgullo con su propio ser. Oh! con cuánta razón se eleva entonces, Porque el hombre no es hombre sino rey. Y los cielos, los soles, los planetas En una imposición, dobles nos da, Si de noche la bóveda refleja Ese cielo al revés que llaman mar. En tu optorama entusiasmados vemos Desfilar en graciosa procesión Lo que tienen las artes de más bello, Lo que tienen los campos de mejor. Vete, Camilo, y a tu patria lleva Eso que has espigado en mi país, Y diles a los hijos de tu tierra: Aquí hay más orden; más belleza, allí. Preséntales las vistas admirables Que has recogido, infatigable, tú, Y diles con orgullo: esto hace el arte; Mirad aquí la América del Sur. Las azules colinas que se pierden Coronadas de nubes de algodón, Y las cascadas, y las selvas verdes, Y los nevados que ilumina el sol, Y los montes, los valles, las cañadas... Todo lo primitivo muestra, en fin; Pero sólo lo agreste, muestra, Farrand, Nuestras luchas no vayas a exhibir. Vete y ufano y orgulloso muéstrate Cargado de riquezas cual Colón; Vete, sí; mas no olvides que dejaste La mano que tu mano aquí estrechó.