Versos Spanish Gregorio Gutiérrez González ¡Misericordia, Oh Dios, Oh Dios Eterno!

Spanish poem

¡Misericordia, Oh Dios, Oh Dios Eterno!

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¡Misericordia, oh Dios, oh Dios eterno! Escucha las palabras de mi boca: Guarda tu omnipotencia y tu justicia, Sólo pido hacia mí misericordia. Eterno, omnipotente y admirable Te manifiestas en tus obras todas, Y yo, rüin, para alcanzar clemencia, No tengo más que mis mundanas obras. Tú, todopoderoso, eres el centro A do la creación gravita toda; Sólo tú permaneces inmutable, Pues todo el tiempo lo destruye y borra. Círculo eterno, cuyo centro se halla En todas partes, siempre, a todas horas, Y cuya periferia en parte alguna Jamás puede encontrar la mente ansiosa. Son los mundos y soles refulgentes Opacas lentejuelas de tu alfombra, Y el pasado, el presente y el futuro Un breve punto a tu presciencia sola. Al que pretende penetrar tu esencia Tu poder lo confunde y lo acongoja; Mas así muestras tu poder eterno, Abrumando al que intenta ver tu gloria. Tu ciencia es infinita, y tu justicia Infinita como ella y portentosa; Pero yo sólo a tu bondad ocurro: Busco al Padre no más: óyeme ahora. Tu airado rostro de mi rostro aparta, Y así tu oído escuchará mi boca No te acuerdes, Señor, de mis pecados, Y de mi alma la impureza borra. Con un santo temor y temblor santo Quisiera yo servirte a todas horas, Y espero tu perdón, porque yo, ingrato, Al fango me arrojé, do gimo ahora. Señor, soy débil, me confieso reo, Nada mi infamia y mi vileza abona; Pero fui concebido en el pecado, Y es la mancha de Adán mi herencia odiosa. ¡Apártame del vicio, Dios clemente, Y tu perdón mi contrición acoja, Mi contrición que alentarás, que el alma Es impotente si se encuentra sola! No son las almas parte de tu esencia, Pues sólo son tu predilecta obra: Si tú sombra inmortal tener pudieras, Nuestras almas tal vez fueran tu sombra. Mas vuelve ya tu rostro hacia mi rostro: Ya me oíste, señor, mírame ahora. ¿No me escuchas aún? ¡Virgen María, Ayúdame a rogar, Madre y Señora! Pide a mi Redentor, al Hijo tuyo, Que mi plegaria compasivo acoja. Me escuchaste, ¿no es cierto, Madre mía? ¡Gracias, que así tendré misericordia!