Versos Spanish Ignacio Manuel Altamirano Basilio En La Distribución De Premios Del Colegio Desfontaines

Spanish poem

En La Distribución De Premios Del Colegio Desfontaines

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...Apartad de la guerra fratricida, Vuestros cansados ojos... ved ahora, Esta esperanza dulce y seductora De la Patria infeliz, patria querida, Enmedio de la negra desventura, Cuando demandas moribunda al cielo, Pase de ti ese cáliz de amargura, Te escucha Dios y un ángel de consuelo Te muestra esa niñez hermosa y pura. Esa niñez que hoy tímida, inocente Ya recoge afanosa en los umbrales Del templo del saber, para su frente Guirnaldas mil y mil primaverales Y augura ya desde su edad temprana Que irá atrevida a conquistar mañana De la ciencia los lauros inmortales. Hoy que la vida duelos nos ofrece, Hoy que la mente sin consuelo vaga Y abandonarnos el Señor parece, Esta luz adorable no se apaga, Esta dulce esperanza nos halaga, Este ensueño de paz nos adormece. Se columbra, cada año que se avanza En la noche del tiempo, nueva aurora, Encierra el porvenir nueva esperanza, Nos alumbra una luz más brilladora, La tierna juventud menos alcanza De esta fiebre cruel que nos devora, De este furor de un tiempo de matanza En que, en lucha postrer el fanatismo A la ignorancia exalta fratricida O enmascara falaz al ateísmo. Viéndolo estáis... la humanidad camina Y ¡cuán grandiosa y fuerte se presenta Con el sol alumbrada de la imprenta Y armada con el rayo! La divina Libertad de este siglo todo inventa, Todo lo inútil del pasado arruina. De la vil ignorancia las postizas Galas rodaron en menudas trizas, De odiosos privilegios los vestigios Cayendo van y tórnalos cenizas El poderoso aliento de los siglos.

¡Oh! sí, pura niñez, tuyo es el día De luz y paz, de verdadera gloria, Tú no tendrás de esta época sombría Sino la amarga y fúnebre memoria. Dios que contempla nuestro mal te ayuda, Él prepara la dicha a tu inocencia Espera, espera, a una época de duda, Va a suceder un tiempo de creencia. La igualdad de la ley a la insolencia De los hombres soberbios y mezquinos, Y va a regir entonces tus destinos En lugar del cañón, la sacra ciencia. Vas a ser más feliz, niñez querida, Que los jóvenes harto desdichados Que alcanzamos un tiempo de tristeza, Que al contemplar nuestra ilusión perdida, Nos sentimos de duelo quebrantados, Inclinamos temprano la cabeza, Y cruzamos la senda de la vida, Escépticos, tal vez o indiferentes, Con el alma cansada y dolorida, Y una arruga precoz en nuestras frentes. Tú no serás así, tu edad de flores De sueños y esperanzas lisonjeras Muy pronto va a pasar, pero tú esperas... ¿Qué te importan del mundo los furores? Aquel que siente de virtud la calma, Aquel que sigue el bien y en Dios confía, El huracán del mundo desafía Y afronta el porvenir, serena el alma. Vas a ser más feliz... pero no olvides De loca juventud en la inconstancia, Estas horas serenas de la infancia Si, para siempre de ella te despides. Conserva su memoria dulce y blanda Que te hará mucho bien en este suelo En tus momentos de amargura infanda Y en tus horas de duda y desconsuelo. Que cuando brota del pesar el lloro Y el alma gime de dolor herida, Alivia el recordar los sueños de oro De las risueñas albas de la vida. ¡Cuántas veces recuerdo mi montaña Sus altas arboledas cimbradoras, El ancho río que sus rocas baña, Y aquel humilde albergue, la cabaña, Donde pasé de mi niñez las horas! ¡Cuántas también de mi cristiana madre El puro y tierno y celestial cariño, De esa pobre mujer que fue mi encanto, Que dirigió mi corazón de niño, Que me enseñaba al borde de las fuentes, Debajo de las ceibas seculares, O al rumor de los blandos platanares, Oraciones sencillas y fervientes Que repetí con labios balbucientes, De la agreste capilla en los altares, Guando el incienso con los frescos ramos De mirtos y caléndulas silvestres Iba a ofrecer como homenaje tierno A la virgen del campo, protectora De la pobreza de mi hogar paterno! Pero basta, niñez... iba a decirte Que soy feliz al ver sobre tus sienes La corona más bella de la infancia Que como premio de tu afán obtienes. Hoy del triunfo te halaga el dulce arrullo Y para ser tus dichas más cabales, Ve a presentar tu frente con orgullo A los ardientes besos maternales. Lleva la dicha en tu cariño santo A tu modesto hogar, y aun espera Si conservas constante tu ardimiento Más guirnaldas coger en tu carrera. Aguarda, aguarda, llegará tu día, Tal vez muy pronto con placer lo veas Espera en Dios que tu camino guia, Y hasta llegar allá... ¡bendita seas! ¡Dulce esperanza de la Patria mía!