Spanish poem
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by José Echegaray (1832–1916)
MARÍA. Ahora empieza mi papel; ahora su castigo empieza; y sepa el esposo infiel lo que cuesta una vileza de lágrimas y de hiel. En mí como en un espejo ya a mirarse el criminal; ¡yo, que traiciones semejo, y soy cual limpio cristal que manda impuro reflejo! El va a juzgarse a sí mismo creyendo juzgarme a mí; él, en su ciego egoísmo, pensará que ya caí hasta el fondo del abismo. Hará de severo alarde, (Con ironía.)
dictará fiera sentencia; que por escarmiento arde la escrupulosa conciencia del que es traidor y cobarde.
Ya duerme la delincuente. ¡Qué angustiosa pesadilla! ¡Qué palidez en su frente! ¡Cuál rueda por su mejilla de terror lágrima hirviente! (Se interrumpe para reír.)
En sueños terca me afano mis cartas por defender: la de Luis, ¡destino insano!, está abierta y va a caer desprendida de mi mano.