Versos Spanish José Eusebio Caro Era Tu Amante. Desdeñado, Triste

Spanish poem

Era Tu Amante. Desdeñado, Triste

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Era tu amante. Desdeñado, triste, Y el triunfo viendo de un feliz rival, La esperanza perdí de hacerte mía Y de obtener tu corazón jamás; Y arrancar no pudiendo de mi pecho Ni tu memoria ni mi amor fatal, Siéndome odiosa ya sin ti la vida Y un infierno sin ti la eternidad; Volví mi corazón y alcé mis ojos Con lágrimas al Padre universal, Y le pedí que me tornase en nada Ó se dignase verme con piedad. Y él me escuchó;&mdasshla voz oyó de su hijo; Tornó mi corazón a palpitar, Y una esperanza angélica, divina, Bajó del cielo y sosegó mi afán.

¡Ay! la hermosa mujer que tanto amaba De improviso ante mí despareció, Y en su lugar brillante alzose un ángel, Un ángel, sí, brillante más que el sol. Cayó la carne: el alma presentose; Yo comprendí la gran bondad de Dios, Yo comprendí que todo aquí no acaba, Que hay otro mundo de inmortal amor. Y ya inspirado con tan grande idea Pulsé mi lira y levanté mi voz, Y te cité para el postrero día Para el reino infinito del Señor. Y aunque lloraba, dulce me era el llanto Que iba mezclado con mi triste adiós ün dulce sentimiento de esperanza, Que aliviaba el pesar del corazón.

Hoy, Delina, yo te amo todavía; Te amo, Delina, cual jamás te amé: ¡Te amo, te adoro, todo yo soy tuyo, Cuanto ya he sido, cuanto habré de ser! ¡Y, oh dicha inmensa! ¡inapreciable gloria! Soy amado de ti, tengo tu fe; No hay ya desaires que afligirme puedan, Ni rival a quien deba aborrecer. Ahora yo, pues, debiera ser dichoso... Mas, ¡ay infortunado! ¿lo diré? No soy feliz; tu amor, que es mi tesoro, Es quien me roba mi quietud también. No hay ya ilusión: el ángel ha volado, Y en su lugar ha vuelto la mujer: ¡Hermosa, seductora, irresistible. Que me tiene en cadenas a sus pies!

¡Ah! vivir pude y esperar tranquilo Cuando en ti contemplaba el serafín; Mas hoy que adoro en ti mi dulce amante, ¡No puedo ya, no puedo en paz vivir! Tus miradas de fuego me anonadan, Me hacen temblar tus labios de carmín; La imagen de tus gracias virginales Donde quiera me viene a perseguir. ¿Será la dicha, pues, un don funesto, Y tu amor un castigo para mí? ¿Será infalible, pues, que acá en la tierra No podré mientras viva, ser feliz? ¡Ah! ni hay ya para mí más que dos muertes: &mdassh¡O expirar de dolor lejos de ti, O en tu seno adorado y palpitante, De dicha inmensa y sin igual morir!