Spanish poem
Dedicatoria
A J. R. O.
Y tú, mi dulce amigo, que con la caza alegre el afanoso estudio alternas y entretienes, sigue, sigue gozando el placer de los reyes; la diosa de los bosques su gracia te promete.
Mas si en la selva umbrosa dos palomitas vieres acariciarse tiernas, el tiro, cruel, suspende; perdón a sus caricias, y diles cuando vuelen:
«Si acaso sois de aquellas que en Chipre tiran siempre el carro de la madre del amor y el deleite, id allá desaladas, palomas inocentes, y en vuestro dulce arrullo que Venus sola entiende, decidle: Tu poeta nos libró de la muerte»