Spanish poem
En el álbum de la señorita Grimanesa Althaus
Díceme un dios que dentro el pecho siento, que al nacer se me dio fuego divino, sólo porque cantara ¡oh Grimanesa!, las gracias, la virtud y la belleza. Yo cumplí, no sin gloria, mi destino, cuando mi corazón y el alma mía en vivo amor y juventud ardía.
Y en premio de haber sido siempre fiel al dulce ministerio, el Dios, a cuyo imperio se rinden voluntarios, la tierra, el cielo, el mar, ha concedido su antiguo ardor, su inspiración divina, a un genio que fallece oscurecido, como el sol que a su ocaso se avecina.
Y he podido cantar como solía... Tuyo es este portento, amiga mía. ¡Qué gloria para mí! Ver que este día la más graciosa y bella no rehúsa ser la corona de mi anciana musa.