Spanish poem
Himno a Diana
Dedicado al amable cazador, mi amigo J. R. O.
Ven, hermosa Diana, y da al cazador, que tus leyes sigue, tu gracia y favor.
Ven que tú en los campos fuiste la primera que agitó las fieras y las tiernas aves, que cantan suaves cuando nace el sol.
Ven, hermosa Diana, y da al cazador, que te ama y te sigue, tu ayuda y favor.
Al viento vagaba tu libre cabello, y del hombro bello la aljaba pendía, y el pie te lamía el can corredor.
Ven, hermosa Diana, y da al cazador, que te ama y te sigue, tu ayuda y favor.
Dame las saetas de tu arco certero, o haz que el plomo fiero alcance y traspase cuando al monte pase el ciervo veloz.
Ven, hermosa Diana, y da al cazador, que te ama y te sigue, tu ayuda y favor.
Si al zarzal huyere la ágil gallareta, con su rastro inquieta al diestro sabueso, y al tenaz latido, del cieno escondido salga desalada, corra, vuela y caiga, aunque alas le añada su mismo temor.
Ven, hermosa Diana, y da al cazador, que te ama y te sigue, tu ayuda y favor.
Dicen que se goza sólo en la ciudad de amor, de amistades y dulce recreo, mas yo en este empleo la ciudad olvido, su brillo, su ruido, y olvido el amor.
Ven, hermosa Diana, y da al cazador, que te ama y te sigue, tu ayuda y favor.
Que tú castigaste al curioso Acteón, que de amor movido desnuda te vió. Convertido en ciervo al punto corrió, y los tus sabuesos con rabia feroz parten a vengarte de la injuria atroz. El bosque llenaron de agudo clamor; lo siguen, lo acosan con curso veloz, parten sus entrañas y su corazón. Los necios y ciegos sigan al Amor, y sufran y penen, que a Diana amo yo.
Ven, hermosa Diana, y da al cazador, que te ama y te sigue, tu ayuda y favor.
Si tú dirigieres mi tímida mano, ningún tiro vano saldrá del cañón; y yo te prometo con todo el respeto de mi corazón no cazar jamás sin invocarte antes con esta canción.
Ven, hermosa Diana, y da al cazador, que te ama y te sigue, tu ayuda y favor.
Vamos, compañeros, ¿no veis los accesos de nuestros sabuesos?, vamos con ardor. No temáis al frío, no temáis al sol, que ya volveremos cargados, sudosos, pero más gloriosos que un conquistador.