Spanish poem
Himno para la noche
Admite, oh Dios, oh Padre, los votos y las gracias que mi labio te ofrece cuando el sol, que es tu imagen, se obscurece.
¡Oh, cuántos beneficios tu diestra ha derramado mientras tu hermoso día por el alto cenit resplandecía!
Con tu luz, recibieron tus mares y tus cielos y tu tierra florida y todo tu universo, acción y vida.
Entre tanto tu noche creciendo va, y al mundo le roba con presteza su grata animación y su belleza.
Mas justo es que otros pueblos, pues todos son tus hijos, gocen de iguales bienes que a sus hermanos por acá previenes.
Haz, pues, tengan reposo los miembros fatigados, y a nuestra fantasía sueños tranquilos solamente envía.
Y pueda, yo, siquiera ser feliz entre sueños, viendo, en imagen clara, mi dulce patria y mi familia cara.
Abrace a mis hermanos y a mi padre... Y mi madre mil caricias me diga, me perdone mi culpa y me bendiga.
Que yo, reconocido, te cantaré, a la aurora, cuando muera en oriente su luz vital y su rosada frente.
Y mezclaré mis voces al trinar de tus aves, que saludan al día con deliciosa y plácida armonía.