Spanish poem
Diosa Ambarina
A la sombra de los estucos llegan viejos y zancos, en sus mamelucos los vampiros blancos. Por el templo de las marañas bajan las longas pestañas; buscan la hornacina de la diosa ambarina; y con signos rojos, la miran con sus tristes ojos. Los ensueños de noche hermosa dan al olvido, ante la Tarde diosa a dormitar empiezan, y, en su idioma desconocido le rezan.