Spanish poem
Primero En Paz Y En Guerra
by José María Heredia y Heredia
Primero en paz y en guerra, Primero en el afecto de tu patria Y en la veneración del universo. Viva imagen de Dios sobre la tierra, Libertador, legislador y justo, Washington inmortal, oye benigno El débil canil, de tu gloria indigno, Con que voy a ensalzar tu nombre augusto. ¿Te pintaré indignado Á la voz de la patria dolorida Volar al arduo campo de la gloria, Y como Jove en el Olimpo armado A la suerte mandar y a la victoria? Magnánimo apareces; Ríndese Boston, y respira libre. Vanamente el tirano Cuarenta mil esclavos lanza fiero Para extirpar el nombre americano. Tú, sin baldón, al número cediste, Y acallando el espiritu guerrero, A tu gloria la patria preferiste. Así del pueblo eterno los caudillos Al vencedor Aníbal contemplaron Con inmutable frente, Y la invasión rugiente A la púnica playa rechazaron. Mas luego, en noche de feliz memoria, Del Delaware el vacilante hielo Ofreció a tu valor y patrio celo El camino del triunfo y de la gloria. La soberbia británica humillada Es por último en York, y su caudillo Rinde a tus pies la poderosa espada. El universo atónito saluda A la triunfante América, y te adora. Mientras que la metrópoli sañuda Tu gloria bella y su baldón devora. Mas cuando por la paz inútil viste De libertad la espada en tu alta mano, El poder soberano Como insufrible carga depusiste. Alzado a la primer magistratura, De tu patria la suerte coronaste, Y en cimientos eternos afirmaste La paz, la libertad sublime y pura. De años y gloria y de virtud cargado, Con mano vencedora Regir te vieron el humilde arado. Con Sócrates divino te asentaste De la Fama en el templo, Y a la virtud, con inmortal ejemplo, La fe del universo conservaste. Cuando en noble retiro, De oro y de crimen y ambición ajeno, Tu espléndida carrera coronabas, En este bello asilo respirabas Pobre, modesto y entre libres libre. ¡Oh Potomac! del orgulloso Tibre No envidies, no, la delincuente gloria, Que no recuerda un héroe como el tuyo Del orbe todo la sangrienta historia. Por la Francia feroz amenazada Vuelve la patria del peligro al día, Y en unánime voto al héroe fía De libertad y América la espada. Los rayos de la gloria Vuelven a ornar su venerable frente... Mas ¡ay! despareció, volando al cielo, Como de nubes en brillante velo Hunde el sol su cabeza en Occidente. ¡Oh Washington! Protegen tu sepulcro Las copas de los árboles ancianos Que plantaron tus manos, Y lo cubre la bóveda celeste. Aun el aire que en torno se respira, El que tu respirabas. Paz y santa virtud al pecho inspira. En la tumba modesta, Que guarda tus cenizas por tesoro, Ni luce el mármol, ni centella el oro, Ni entallado laurel, ni palmas veo. ¿Para qué, si es un mundo A tu gloria inmortal digno trofeo? Con estupor profundo Por tu genio creador lo miro alzado Hasta la cumbre de moral grandeza. Potente y con virtud; libre y tranquilo; Esclavo de las leyes; Del universo asilo; Asombro de naciones y de reyes.