Versos Spanish José María Heredia y Heredia ¡Salud, Noche Apacible! ¡Astro Sereno

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¡Salud, Noche Apacible! ¡Astro Sereno

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¡Salud, noche apacible! ¡Astro sereno, Bella luna, salud! Ya con vosotras Mi triste corazón de penas lleno Viene a buscar la paz. Del sol ardiente El fuego me devora; Su luz abrasadora Acabará de marchitar mi frente. Sola tu luz ¡oh luna! pura y bella Sabe halagar mi corazón llagado, Cual fresca lluvia el ardoroso prado. Hora serena en la mitad del cielo Ríes a nuestros campos agostados. Bañando su verdura Con plácida frescura. Calla toda la tierra embebecida En mirar tu carrera silenciosa; Y sólo se oye la canción melosa Del tierno ruiseñor, o el importuno Grito de la cigarra: entre las flores El céfiro descansa adormecido; El pomposo naranjo, el mango erguido Agrupados allá, mi pecho llenan Con el sublime horror que en torno vaga De sus copas inmóviles. Unidas Forman entre ellas bóveda sombrosa, Que la tímida luna con sus rayos No puede penetrar. Morada fría De grato horror y oscuridad sombría, A ti me acojo, y en tu amigo seno Mi tierno corazón sentiré lleno De agradable y feliz melancolía. Calma serenidad, que enseñoreas Al universo, di, ¿por qué en mi pecho No reinas ¡ay! también? ¿Por qué agitado, Y en fuego el rostro pálido abrasado, En tan profunda paz sólo suspiro? Esta llama volcánica y furiosa Que arde en mi corazón, ¡cuál me atormenta Con estéril ardor!... ¿Nunca una hermosa Por fin será su delicioso objeto? ¡Cuán feliz seré entonces! Encendido La amaré, me amará, y amor y dicha... ¡Engañosa esperanza! Desquerido Gimo triste, anhelante, Y abrasado en amor no tengo amante. ¿No la tendré jamás?... ¡Oh! ¡si encontrara Una mujer sensible que me amara, Cuanto la amase yo! ¡cómo en sus ojos Y en su blanda sonrisa miraría Mi ventura inmortal! Cuando mi techo Estremeciese la nocturna lluvia Con sus torrentes férvidos, y el rayo Estallara feroz, ¡con qué delirio Yo la estrechara a mi agitado pecho Entre la convulsión de la natura, Y con ella partiera Mi exaltado placer y mi locura! ¡O en la noche serena Los aromas del campo respirando, En su divino hablar me embebeciera; En su seno mi frente reclinando, Palpitar dulcemente le sintiera; Y envuelto en languidez abrasadora, Un beso y otro y mil la diera ardiente, Y al agitado seno la estrechara, Mientras la luna en esplendor bañara Con un rayo de luz su tersa frente!... ¡Oh sueño engañador y delicioso! ¿Por qué mi acalorada fantasía Llenas de tu ilusión? La mano impía De la suerte cruel negó a mi pecho La esperanza del bien: sólo amargura Me guarda el mundo ingrato, Y el cáliz del dolor mi labio apura.